martes, 16 de octubre de 2007

Queen II

Hace unos años mientras escuchaba los famosisímos discos de los 80 de Queen, Cristián Ramos El Chico me dijo “Loco cachate este” era el disco Queen II del año 74, hasta hoy me doy cuenta que Chico me enseño algo que no iba a olvidar jamás, gracias Chico por ti hallazgo…
Este es a mi gusto unos de los discos mas crazy que he escuchado y mi segundo disco más querido despues de A night at the opera.



Queen fue y será la gran banda de rock británico junto a los Beatles y Stones, crearon un estilo único. Si bien fue Sheer heart attack lo que les dio poder económico, y A night at the Opera su primer número 1, fue Queen 2 un disco llena de matices, de oscuridad demoníaca y luz celestial en la voz de Mercurio. Queen jamás fue predecible, cuando tienes un disco de ellos, sabes que encontrarás para todos los gustos.


El álbum se grabó con todo el arsenal tecnológico posible. Este disco se divide en dos partes o dos grandes canciones, “The white side” y “The dark side”, el primero es compuesto por May principalmente, y evoca poéticas memorias de un viajero que vive el lado bondadoso de la naturaleza humana, expone la relación de un padre y su único hijo, nos muestra hadas que llevan las buenas nuevas, todo ello en un marco Homérico, cuasi renacentista. Son 20 minutos de un Tolkien en ácido.

La segunda parte, es el lado oscuro, asumido en su totalidad por Mercury, y he acá lo mejor de esta obra. Composiciones barrocas, sobrearregladas, letras cuatiquisímas, acá no encontrarás metáforas sobre el conflicto Irakí, sino que sobre tus oídos cae una prosa pagana, que se burla y que ilustra una orgía de la reina negra o el espectáculo de un duende que quiere partir una nuez frente a una audiencia de monstruos. En fin, peladas de cables por mayor. Llama la atención las alusiones a la Divina Comedia, pero en este viaje, se partió por el cielo y se termina en el infierno.


Abre con “Procession”, una instrumental con casi 6 guitarras (sino más, como mil guitarras) que perfectamente podría estar en la película Hamlet. re-medieval, en la que May demuestra su gusto por las armonías. “Father to son”, un majestuoso poema a la relación padre-hijo, sobre todo, la inmaculada voz de Mercury que aún no fumaba, que pasa susurrandote. Sigue la calmada “White Queen”, para seguir en una inquietante estrofa que cuenta la marcha de un hada que trae un oscuro designio para desembocar en un suave coro. “Some day one day”, muy sicodélica, se nota la aficción de May por Floyd, con solos y la voz de Brian cantada con un efecto que lo hace sonar como si cantara bajo el agua, glup!.
Para terminar el lado blanco, “Looser in the end”, el hard rock pichulero de Taylor, muy a lo Zeppelin. Pero todo lo anterior empalidece con el dark side compuesto por Mercury. “Ogre Battle” con el guitarreo al revés, para estallar en el guitarrazo metalero, uno de los momentos estelares de Brian May.
Es increíble que sin existir los efestismoshhh de hoy, ni las distorsiones, suenen así.


Del guitarreo desenfrenado pasas al “The Fairy Feller master stroke”, una opera basada en una pintura de Richard Dadd, narra la historia de un duende que debe partir una nuez frente a un selecto público: Oberón y Titania, un contador, un monje, entre otros. La canción tiene arreglos para volver loco.
Luego “Nevermore”, con un Mercury casi llorando y exprimiendo su piano, Luego “The march of the Black Queen”, que en sí misma, constituye un disco aparte, piensa en “Bohemian Rhapsody” a eso ponle 100 dosis de peyote, 6 piscolas, 3 pitos y 15 cervezas Duff, Mercury no escatimó para decorar esta opera basada en las orgías de una reina travesti, en las que emplea duendes con cocaína, valses con el demonio, ángeles sodomizados. En cierta forma muy similar a las fiestas setenteras de Mercury donde se lo comia todo el mundo, son 7 minutos de volada sónica superhiperchiflada, que terminan en un perfecto preludio a “Death on 2 legs” (del A night at the opera). De la insanidad pasamos al gospel sicodélico de “Funny how love is”. Finalmente “7 seas of Rhye”, rock and roll como solo Queen sabe hacer, con letras, (a lo Brighton rock) para finalizar en una canción tabernera y borrachina.




En fin, esto es Queen, oscuro, sicodélico, olvídense de “I want to break free” o “Play the game”. Y de cuanto rock burgués hay por ahí.

1 comentario:

Unknown dijo...

claro ,estamos hablando de los setenta y no puede ser tan ligero como los ochenta o noventa......ligero significa poco seso mucho afan de dinero.
Oigo queen desde el 74 hasta ahora, no tiene desperdicio, cambia como cambia el progreso con todos sus defectos, pero la diferencia esta en que fueron autenticos...cero copia.
Todos componian y casi todos cantaban